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ACTA · INTERVENCIÓN DE INGLATERRA

Ralph Bates

Intervención en el II Congreso (1937)

"Me ha sorprendido el número de escritores que luchan en las filas de las Brigadas Internacionales, así como los que luchan en las filas del Ejército Popular Español, y me he preguntado la razón que ha conducido a estos escritores a las filas republicanas. Me parece que algunos de vosotros os habréis hecho la misma pregunta.

Es necesaria una llamada intelectual. Esto es innegable, porque no son sólo los escritores, cuyas obras tienen normalmente un carácter revolucionario, los que han empuñado las armas en defensa de España. Es preciso, pues, que exista una llamada especial y profunda en la causa española.

Esta llamada existe.

Espero poder demostrar claramente que aquello que el pueblo republicano español hace hoy, tiene una extrema importancia para toda Europa. La verdad política de todo esto es evidente, pero no es menos cierto intelectualmente considerado.

El arte es una comunicación. Hablando a los demás, se dice de algo o de alguien: 'Es menester que el público emplee, por lo menos, ojos y oídos para juzgar y comprender la obra'. Porque para que la cultura individual del artista se desenvuelva, es preciso que haya también una cultura popular.

Lo que ha ocurrido en España, así como lo ocurrido en otros países de sistema capitalista, es que el público ha sido ciego y sordo.

Y, sin embargo, hubo una vez una cultura popular. Mucho de ella queda en España. Mucho más que en Inglaterra o en los Estados Unidos. Esta cultura popular estaba condenada a morir desde el momento en que la técnica simple de la producción primitiva chocó con la máquina. Pero estos métodos simples de producción eran el patrimonio de una sociedad que tenía formas propias. Era una sociedad jerárquica, con clases rígidamente impuestas por la superioridad. Era una sociedad estática, tan estática como sus métodos de producción. Más aún; esta estatificación era considerada como justa y propia por las leyes divinas y naturales. Hasta la Iglesia imponía el plan jerárquico. La jerarquía era el instrumento mismo por el que se repartía la 'Gracia de Dios'. En este círculo, el hombre encontró su sitio. La humildad y el abandono de la lucha podían darle un poco de reposo, de paz.

La tragedia de España no es esta guerra. No veo nada de trágico en este acontecimiento tan lleno de esperanza y de realizaciones. La tragedia de España estriba en que 'La Leyenda Negra' era casi verdad. Y la guerra ha demostrado que ésta ha sido destruida para siempre."