Tres días de poesía, pensamiento y debate para plantar cara a la barbarie. Recorre las mesas, los ponentes y los vídeos de las jornadas, y lee el manifiesto que surgió de ellas: una llamada hacia el III Congreso de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Cultura.
Meses
Divendres 5 de juny
Inauguración y Recital: La poesía como llama
Modera: Inauguración: Andrés Herráiz · Recital conducido por Marc Caballer
Crònica
La palabra como trinchera y flama
El Centro Octubre de Cultura Contemporánea de Valencia se erigió, durante la apertura de estas jornadas, como un bastión de resistencia cultural y social. En un clima marcado por el avance de políticas regresivas y el recrudecimiento de las desigualdades, las palabras del presentador, Andrés Herráiz, no fueron un simple protocolo, sino un manifiesto de intenciones que trazó una cartografía de la resistencia: la cultura no como adorno cosmético, sino como herramienta imprescindible de transformación social.
Al definir la cultura como un «campo de batalla» y un «terreno de disputa política», el discurso rescató la memoria de las Casas del Pueblo, los Ateneos Obreros y, muy especialmente, las Misiones Pedagógicas de la Segunda República.
Recital «La Poesia com a Flama»
Marc Caballer actuó como hilo conductor de un recital impregnado por la carga simbólica de la lengua valenciana. Detalló la metamorfosis semántica que dio nombre al evento: descartada la «poesia com a refugi» por derrotista y la «poesia com a resistència» por insuficiente, se eligió la «poesia com a flama», la chispa que enciende las pequeñas revoluciones y pasa a la ofensiva cultural.
Testimonio desde la herida: la voz de Palestina (Aicha bint Yusif)
La participación de Aicha bint Yusif, poeta de Galilea y estudiante de medicina, dotó a las jornadas de una dimensión internacionalista. Presentó el poema como una «esponja de lágrimas», invocó la memoria de la Nakba y rescató el testamento lírico de Refaat Alareer y su poema «If I must die». El poema no detiene las balas, pero impide que el horror se convierta en silencio.
Memoria viva y territorio: el legado de Estellés (Isabel Anyó)
Isabel Anyó, historiadora del arte y nieta de Vicent Andrés Estellés, evocó la «llarga nit» del pueblo valenciano. Al recitar «País», desglosó la simbología estellesiana: las tinieblas de la opresión, el agua y las rocas como metáforas de un pueblo, y la «clau que obre tots els panys», símbolo de la cultura como llave hacia la libertad.
La poesía como denuncia social y de género (Beatriz Marrodán)
Beatriz Marrodán representó a la generación joven que usa el valenciano para romper silencios históricos y biológicos. A través de poemas como «El nom de la por» denunció el sufrimiento invisible de la endometriosis y el «silencio elegante» como forma de control patriarcal, y con el verso «no volem fingir l'alba» cuestionó el relato edulcorado de la Transición.
Presentación y Debate: «Un grito en la pared»
Modera: Presenta: Andrés Ávila
Crònica
Memoria gráfica y militancia en el cartelismo del PCPV
La recuperación del archivo gráfico del Partido Comunista del País Valencià trasciende la mera catalogación para erigirse en una intervención política de urgencia. El proyecto se fraguó durante la «Ruta del Desastre», cuando Ester González y Rafael Docavo recorrieron las zonas afectadas por la DANA estrechando lazos con los camaradas. Lo que comenzó como un hallazgo fortuito durante el traslado de la sede histórica de Taula de Canvis a Benimaclet es hoy una herramienta de lucha ideológica.
La perspectiva histórica y política (Andrés Ávila)
Para Andrés Ávila, el cartelismo no es un apéndice estético, sino una herramienta estratégica de comunicación, memoria e intervención. Repasó la evolución del cartel político —Revolución Rusa y vanguardias, Guerra Civil española, dictadura y resistencia, Transición y era digital— bajo la premisa de Josep Renau: «un cartel ha de ser un grito en la pared».
La dimensión curatorial y el rescate material (Esther González)
Esther González relató el hallazgo del legado: una serie de tubos blancos olvidados en un almacén con décadas de historia gráfica. Frente a una digitalización fría, se optó por abrazar la «materialidad romántica» del papel. El proyecto identificó 107 carteles, con una restauración precaria que respeta la huella del tiempo, organizados en ejes temáticos: Juventud (JCPV), Movimiento Obrero, Fiesta del PCE y PCPV, Mujeres, y Paz e Internacionalismo.
Identidad visual y diálogo con el público (Rafael Docavo)
Rafael Docavo planteó el catálogo como un soporte que debe «no estorbar» al cartel original, bebiendo de Renau y el constructivismo soviético: paleta de rojo, ocre, negro y blanco, tipografía de impacto y formato cuadrado de 21x21 cm. El debate desenterró la «intrahistoria» del archivo, la pérdida de calidad entre los años 90 y 2000, y propuso la «pegada» como acción colectiva para devolver las imágenes a su hábitat natural: la calle.
Dissabte 6 de juny
Mesa 1: «La fábrica de la desmemoria»
Modera: Presenta: Jovi Langa
Crònica
Educación y posverdad
Jovi Langa abrió la jornada situando la cultura como herramienta estratégica indispensable. El marco «La fábrica de la desmemoria» describe un proceso deliberado de desmantelamiento de la conciencia histórica: una violencia cultural que se materializa en violencia física. Objetivos: recuperar la dignidad de la mayoría social, defender lo público, luchar contra el capitalismo decadente y desmontar el relato reaccionario.
El periodismo como maquinaria de propaganda (Joan Canela)
Joan Canela sometió al periodismo liberal a una autopsia: los medios no operan como contrapoderes, sino como artefactos de propaganda integrados en el engranaje del capital. El límite infranqueable es la propiedad. Citó el caso del Grupo Planeta (La Razón y La Sexta) y repasó la desinformación institucional, del Golfo de Tonkin (I. F. Stone) al sabotaje del Nord Stream (Seymour Hersh).
Posverdad y reconstrucción de la identidad (Paloma Serrano)
Para Paloma Serrano, la posverdad es una «mentira emotiva» diseñada para reconstruir el orden social, apoyada en la selección de «traumas o glorias elegidas» (Vamik Volkan). Advirtió del «neorrevisionismo»: omisión, manipulación, desconocimiento deliberado e institucionalización de la mentira, con la «Casa de la Concordia» en Alicante (PP-Vox) como ejemplo. La agenda mediática se apoya en tres ejes: migración, género y conflictos internacionales.
La música: de la inercia a la acción revolucionaria (Enrique Téllez)
Enrique Téllez analizó la música como eje vertebrador de la protesta y denunció la «inercia interpretativa» de la academia, especialmente sobre la Segunda República (el mito de las «dos Marsellesas»). Como caso de desmemoria, recordó la Orquesta Nacional de Conciertos, creada en 1937 en Valencia, apropiada por el franquismo en 1942, y el «peaje de sangre» de compositores fusilados como Antonio José Martínez Palacios.
La escuela pública como espacio de emancipación (Mari Ángeles Llorente)
Para Mari Ángeles Llorente, la escuela debe ser un espacio de «protesta y propuesta». Defendió un modelo 99% público (modelo Finlandia), de inclusión real y evaluación no castradora (crítica frontal a PISA). Denunció que la digitalización es un «negocio de los bancos» que coloniza el pensamiento, frente al cual es vital recuperar un «saber común».
Mesa 2: «Estética del Compromiso»
Modera: Presenta: Ana Cristina Gómez
Crònica
El arte como acto de presencia y ruptura
Esta mesa no fue un mero intercambio de pareceres estéticos, sino un emplazamiento estratégico de resistencia frente a la «anestesia de la memoria». Como señaló Ana Cristina Gómez, la barbarie actual no avanza con el «ruido de botas» de antaño, sino con igual eficacia a través del vacío emocional y la desinformación. La creación artística se erige como el único lenguaje capaz de mencionar lo innombrable y reconstruir el relato de lo común.
Voces del compromiso
Joan Gómez Alemany (vanguardia e incomodidad): plantea la deconstrucción del consenso tonal como prerrequisito para el despertar político; defiende la abstracción y el formalismo como herramienta revolucionaria.
Patricia Crespo (la palabra contra el eslogan): la poesía como antídoto frente al mensaje simplista y automático, exigiendo un tiempo de atención frente a la inmediatez de las pantallas.
Vicent Monsonís (memoria vs. entretenimiento): analiza la industria del entretenimiento como maquinaria de deshumanización y defiende el cine como preservador de la identidad cultural valenciana frente al «provincialismo».
Toni Espinar (soberanía en el espacio público): define el muralismo como ejercicio de soberanía ciudadana; el muro no es soporte decorativo, sino trinchera política que devuelve la voz a la calle.
Anatomía de la hegemonía
Monsonís recordó cómo la CIA inyectó millones en el expresionismo abstracto durante la Guerra Fría para neutralizar la narrativa del realismo soviético. Hoy la estrategia persiste con la imposición de una falsa identidad de «clase media». Se criticó la «captura burocrática» de la cultura y la ironía mercantil de los Premios Berlanga.
Estrategias de resistencia
La «batalla cultural» exige dejar de usar a los artistas como figurantes decorativos. Se propusieron tácticas de ocupación: espacios no convencionales (el «Lavadero Poético» en Teruel), muros conscientes (Cheste), circuitos de formación de públicos en institutos, y autogestión y micro-crowdfunding frente al bloqueo de las plataformas. La utopía no es un destino, sino la dirección necesaria para no caminar hacia la barbarie.
Mesa 3: «El tejido de la resistencia popular»
Modera: Presenta: Javier Parra
Crònica
La cultura como trinchera
Las jornadas se presentan como un despliegue táctico ante un neofascismo que «ya no amenaza desde el umbral, sino que ha ocupado la habitación». La cultura deja de ser espacio de contemplación para transformarse en trinchera necesaria contra la erosión de los derechos.
El llamado a la organización y la autocrítica (Javier Parra)
Javier Parra dirigió su autocrítica hacia la izquierda política y sindical que ha relegado el arte a un accesorio electoral. Sus propuestas: organizar el Tercer Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura («No somos nadie, pero si los que lo han sido todo no han hecho los deberes, los que no somos nada tendremos que impulsarlo»), bajar a los artistas del pedestal y dotar a la cultura de voz propia.
Identidad, sindicato y resistencia amazónica (Yaneth Sarmiento)
Yaneth Sarmiento, presidenta de los «Macheteros Moxeños», usa la danza no como espectáculo folclórico, sino como herramienta de cohesión y representación política de las tierras amazónicas bolivianas. Obtuvo el aval del cabildo indigenal de Trinidad, vinculando su labor en Valencia con los movimientos originarios de Bolivia. «Ser un solo puño y pelear y luchar es la única manera de ganar.»
Profesionalización, sostenibilidad e investigación-acción (Altea Guevara)
Para Altea Guevara, la cultura solo puede ser trinchera efectiva desde la dignidad laboral. Propone la Investigación-Acción Participativa e identifica tres dimensiones de la invisibilidad (interna, pública y estadística). Frente al «tecnofeudalismo» de las plataformas, defiende los «jardines digitales»: espacios web autogestionados que recuperen la soberanía digital.
El tatuaje frente al algoritmo (Matheus Cruz)
Matheus Cruz ofreció una genealogía del tatuaje, desde su función mística y social hasta su degradación como commodity individualista. Denunció la «guerra ideológica semiótica» de la IA y propuso tácticas de resistencia radical: ocupación de las redes con contenido de clase y recuperación del trato humano.
Solidaridad y memoria (Alba López, David Rodríguez y María Amparo Gomar)
Alba López vincula la cultura con la solidaridad internacionalista hacia Palestina (Espai Sankofa, BDS). David Rodríguez, referente de la Asociación José Martí, usa la cultura para romper los bloqueos y defender la soberanía de los pueblos. María Amparo Gomar funde su obra con el movimiento de víctimas de la dictadura, convirtiendo el arte en testimonio vivo contra el olvido.
Diumenge 7 de juny
Mesa 4: «Algoritmos e Inteligencia Artificial»
Modera: Presenta: Jordi Martínez de Nova
Crònica
La inteligencia artificial como frontera de clase
La IA se manifiesta como el «fantasma invisible» que opera en la sombra para dictar la relevancia informativa, filtrar el acceso al empleo y redefinir el consumo cultural. En un contexto marcado por la huelga educativa en el País Valencià, la mesa propuso desmantelar la mística del «progreso inevitable» para situar la tecnología en el centro de la lucha de clases.
Extractivismo de datos (Luis Demano)
Luis Demano definió los modelos generativos como mecanismos de «extractivismo de datos». Recordó que la actual «minería de datos» es la continuación de una larga historia de piratería (Convención de París de 1883, Convención de Berna). Denunció la opacidad de la «caja negra» —no hay soberanía si el ciudadano no puede auditar el algoritmo— y reivindicó el «ludismo» como respuesta política legítima.
El palacio a oscuras (Miquel Puig)
Desde CCOO, Miquel Puig sostuvo que la pregunta no es qué puede hacer la IA, sino «quién decide qué hace la IA y con qué fines». Con la metáfora del «palacio a oscuras» describió la conquista de derechos como encender luces en habitaciones en penumbra donde se oculta la precariedad. Aportó un dato alarmante: el 65% del alumnado ya usa IA de forma autónoma, frente a solo el 20-25% del profesorado.
Transhumanismo soviético (Leo Reyes)
Leo Reyes aplicó el materialismo histórico para defender que la tecnología, aunque nacida del robo capitalista, es un medio de producción que la clase trabajadora debe expropiar. Citó a autores soviéticos (Bogdánov y su «Tektología») para imaginar una automatización que emancipe del trabajo penoso, y contrastó el dominio de Wall Street con la IA china.
Imperativos para una política cultural soberana
El debate concluyó con cuatro imperativos: soberanía algorítmica y pública, defensa del valor creativo frente al canibalismo tecnológico, transparencia de la cadena de valor y alfabetización crítica como defensa de clase. La organización colectiva es el interruptor que debe encender las luces en el palacio de la tecnología.
Mesa de Clausura y Manifiesto: Cultura contra el Fascismo
Modera: Presenta la mesa: Javier Parra · Presenta el manifiesto: Patricia Santacruz
Crònica
Cultura contra el fascismo
La mesa de clausura se erigió como un espacio de autocrítica descarnada y movilización estratégica ante la normalización de la extrema derecha en todos los poros de la vida pública.
Contexto estratégico (Javier Parra)
Javier Parra situó el debate en el fracaso estratégico de la última década: el abandono de la calle por parte de la izquierda a partir de 2014-2015 permitió que el vacío fuera llenado por un discurso reaccionario alentado por el «American Way of Life». La cultura no es un refugio, sino el campo de batalla donde se define quién tiene derecho a ser considerado humano.
Acción cultural e identidad (Carles Monclús)
Carles Monclús, de Acció Cultural del País Valencià, recordó que la resistencia cultural tiene cicatrices físicas (los atentados sufridos por Joan Fuster, los ataques del G4). Contrapuso la «democratización de la cultura» (modelo neoliberal, mercancía aséptica) a la «democracia cultural», donde el ciudadano es sujeto activo, creador y político.
Educación y arte como trinchera (Beatriu Cardona)
En plena huelga docente indefinida, Beatriu Cardona (STEPV) reivindicó la educación como bastión que salva vidas y criticó la «Ley Vert». Destacó la «estética de la rebeldía» (la Manifest Band, 500 músicos en las calles) y defendió la «luz humana» del aula frente a la oscuridad de una IA que inunda las redes con cartelería vacía.
Memoria, cuerpo e industria cinematográfica (Olga Alamán)
La cineasta Olga Alamán conectó el relato audiovisual con la carne y la historia a partir de su película «La invasión de los bárbaros» y la búsqueda de su bisabuelo Macario en las fosas de Teruel. Denunció el casting como acto político y «la trampa de lo neutral».
La desvalorización de la música (José Andrés)
José Andrés ofreció una radiografía de la «capitalización del oído»: el público consume dos horas de la banda sonora de Frozen pero no aguanta un concierto de 10 minutos con trascendencia. Alertó sobre la precarización por plataformas y la crisis de las sociedades musicales valencianas.
Autocrítica y estrategia de clase (Luis Gonzalo Segura)
Luis Gonzalo Segura planteó el punto de máxima tensión: la izquierda no puede regalar el monopolio de la fuerza a la reacción. Criticó ver a militares y policías solo como enemigos («son los que nos van a proteger o nos van a matar»), propuso «construir barrio» y recuperar la conciencia de clase a través de la cultura.
El lenguaje de la reacción y la batalla digital (Vanessa Lillo)
Vanessa Lillo analizó el discurso de Vox (2019-2023): no usa «adversarios», sino «enemigos». Diseccionó las «metáforas secuestradas» («libertad» como «derecho a discriminar») y la «brecha de TikTok»: Vox con 98.000 seguidores frente al silencio estratégico de la izquierda.
Referentes contra la dictadura del postureo (Juan Pinilla)
El cantaor Juan Pinilla cerró con una elegía a la honestidad artística. Rescató la anécdota del flamenco invitado a la Casa Blanca en tiempos de Kennedy y llamó a volver a la barricada con alegría, honestidad y sin «turismo de temporada», reivindicando el flamenco como la voz de los «nadie».
Presentación del manifiesto (Patricia Santacruz)
Como cierre, la responsable de Cultura del PCPV, Patricia Santacruz, presentó el «Manifiesto en Defensa de la Cultura» como un llamamiento a organizar el III Congreso de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Cultura.
Ponents
Manifest
Hacia el III Congreso de Intelectuales y Artistas
Manifiesto en Defensa de la Cultura
El fascismo recorre de nuevo la vida cotidiana y el espacio político de nuestro tiempo. Cabría preguntarse si alguna vez se fue del todo, especialmente en nuestro país. Hoy se presenta con nuevos ropajes, pero conserva la misma matriz de fondo: es la respuesta de un capitalismo en crisis que, para sostener su tasa de beneficio, necesita restringir libertades, desmantelar derechos y secuestrar la verdad.
Criado bajo la hegemonía de la ideología posmoderna, esa que diluye los relatos colectivos y convierte la mentira mediática en sentido común, el fascismo ha vuelto vestido con trajes caros y enarbolando la palabra «libertad» como bandera. Y lo ha hecho, en buena medida, porque hemos descuidado el frente más decisivo: la batalla de las ideas, la lucha cultural.
Recordamos hoy, casi noventa años después, a quienes en 1937 —en plena Guerra Civil española— se reunieron en el II Congreso Internacional de Intelectuales para la Defensa de la Cultura. En Valencia, la poesía y el pensamiento se dieron cita para plantar cara a la barbarie. Aquel Congreso fue un punto culminante de unidad y resistencia ética. Hoy necesitamos reavivar aquel espíritu.
I. La situación: un sentido común envenenado
Vivimos un tiempo de oscuridad compleja. Nacemos y morimos en este capitalismo de mercado absoluto sin que parezca posible imaginar un horizonte diferente. La ideología dominante ha logrado naturalizarse como único orden posible. Así, la mentira bien contada —sobre todo en horas de máxima audiencia— vale tanto como la verdad, y apenas existen estructuras alternativas capaces de contrarrestarla.
En nuestro país, esto tiene raíces profundas: la Transición, que debía superar la dictadura franquista, ha derivado en un régimen que reactiva viejos resortes de aquel inconsciente autoritario. La estrategia cultural de la derecha y la ultraderecha ha sido clara: provocar un rechazo militante a la política y amputar la democracia desde dentro.
II. La urgencia: repolitizar la vida, reconstruir la esperanza
La cultura no es un adorno ni un entretenimiento neutral. Es el campo de batalla donde se construye el sentido común, donde se forja nuestra forma de entender el mundo y de actuar en él. Por eso, la tarea urgente es repolitizar la vida desde bases éticas recuperando la capacidad de imaginar un horizonte republicano y solidario.
Superar el aislamiento, abrirse al diálogo intergeneracional y construir un frente amplio y diverso que tenga a la cultura como eje vertebrador contra el fascismo no es una opción táctica: es una condición de supervivencia.
III. La propuesta: recuperar el espíritu de Valencia de 1937
En 2027 se cumplirán noventa años de aquel II Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura. Que la cultura vuelva a ser, como entonces, un dique de contención frente a la barbarie. Por eso, llamamos a todas las personas comprometidas con la creación, el pensamiento y las artes a:
- Impulsar la organización del III Congreso de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Cultura, que conmemore aquel hito y lo proyecte hacia el futuro.
- Tejer y reforzar redes de resistencia cultural al margen —y a la contra— de la lógica exclusiva del mercado.
- Recuperar la memoria viva de la cultura antifascista, rescatando del olvido a quienes antes que nosotros alzaron la voz y la obra frente a la sinrazón.
- Combatir la hegemonía cultural del neofascismo con imaginación, rigor y belleza, devolviendo a la palabra «libertad» su significado más hondo.
No todo es mercado. No todo es resignación. La cultura es el territorio donde se siembra la posibilidad de un mundo distinto. Construyamos futuro del color que siempre ha tenido la esperanza.
Por un antifascismo militante en la cultura y en la vida.
Por un nuevo Congreso que honre a quienes nos precedieron y movilice a quienes vendrán.
Lo posible debe volverse necesario si queremos ganar esta batalla.
NO PASARÁN.
Valencia, 7 de junio de 2026