"Camaradas: Hemos venido a vosotros como escritores, como escritores que han escogido la dirección de su vida, pero después de algunos días entre vosotros no puedo presentaros más que a un hombre completamente al desnudo, porque ha tocado una de las mayores experiencias humanas que hayan existido jamás. Todos nosotros, los escritores, hacemos nuestras obras apoyándonos en la experiencia del hombre, mas, sin duda, jamás hemos tocado de cerca una experiencia tan terrible, tan grandiosa. Por mi parte hubiera preferido venir a vosotros sin haberme despertado todavía a la vida del pensamiento y de la creación para, sobre esta experiencia que nos habéis dado, fundar mis obras y sus testimonios.
¿Qué experiencia hemos realizado aquí? Podemos decir que la de la fraternidad, la del sentimiento de la dignidad humana, la de la comprensión de todo aquello sobre lo que se funda la cultura y ese delirio de elevación que es, al mismo tiempo, su finalidad.
Pero yo creo que no bastan todas estas explicaciones; lo que aquí hemos tocado es el hombre mismo. Y vuestros campesinos, vuestros obreros y los hombres de vuestras ciudades, no se nos aparecen como semejantes a los hombres de cada una de las naciones, a que pertenecemos, sino muy por encima de ellos mismos. Tanto por la prueba como por la lucha empeñada, aparecen más bellos, más fuertes y más grandes.
En medio de esta angustia universal, únicamente Madrid, insensible a la prueba y sonriente en su resolución, quedará al abrigo de la angustia y del temor. Pero que esta angustia y este temor del mundo entero se transforme en voluntad de poner fin a esta guerra que sufrís por nosotros, y que no puede acabar más que con el triunfo de la verdad y de la justicia."