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ACTA · INTERVENCIÓN DE LA U.R.S.S.

Fedor Kelyin

Intervención en el II Congreso (1937)

"Camaradas y hermanos: El problema que quiero tratar en mi ponencia ante este insigne Congreso, puede aparecer muy abstracto y poco ligado a la batalla heroica y sangrienta que está librando ahora el gran pueblo español contra la barbarie e incultura fascista. Es el problema de los lazos culturales que existen desde casi un siglo entre los dos pueblos hermanos —el pueblo ruso y el pueblo español.

No entra de ninguna manera en mi propósito hacer aquí una disertación sabia. Pero quiero demostrar con el ejemplo la influencia que ha tenido y tiene la noble cultura española sobre el arte (y especialmente la literatura rusa), la eterna fuerza moral y artística del espíritu español que conquista al mundo, a pesar de la destrucción de Madrid, gloriosa ciudad de fama inmortal, a pesar de las bombas que han tirado los 'Caproni' y 'Junkers' sobre la antigua y noble tierra vasca; a pesar de Guernica, y centenares de grandes y pequeños pueblos españoles.

Esta ponencia mía no presenta apuntes para una investigación futura. No comenzaré por una época muy remota. Diré solamente que la verdadera comprensión de la cultura española, de la entusiasta compenetración con ella, empezó en Rusia pre-revolucionaria con nuestro gran Puskin. El genial poeta, no solamente conocía bien la literatura española, sino también la comprendía y la amaba de todo corazón. En su impetuosa juventud, Puskin cantaba a Riego, a 'los luchadores por la libertad española', que era para él la libertad universal. En sus años maduros, aprendía a amar a los escritores españoles, sobre todo a Cervantes y a Lope de Vega, que leía en original. He sabido que Puskin, aconsejando a Gogol a hacer una gran novela —'Las almas muertas'—, le puso de ejemplo a Cervantes, héroe inmortal. Puskin acabó para siempre con la leyenda negra sobre la incultura medieval del pueblo español, que penetró en Rusia con Voltaire y los enciclopedistas franceses. Entre sus obras hay una versión genial de 'El convidado de piedra' —verdadera joya de la literatura rusa—. Se interesaba calurosamente por el 'Romancero español', que imitó en una de sus poesías.

No trataré aquí de la influencia de Cervantes y su obra genial. Es una cosa comprobada y conocida. En cambio, querría decir algunas palabras sobre la suerte en Rusia del teatro clásico español. Lope y Calderón, desde mediados del siglo XIX, se convierten en verdaderos compañeros de ruta 'de la mejor parte de la sociedad rusa', es decir, de su parte más adelantada y progresiva. Basta decir que cuando los popularistas se pusieron a la cabeza del recién nacido movimiento revolucionario ruso, el 'Fuente-Ovejuna', de Lope, fue leído y comentado en los círculos de nuestra sociedad.

El Gobierno Zarista comprendió muy pronto qué fuerza libertaria tenía el teatro clásico español. La prueba manifiesta de este odio, de este miedo, ha sido la prohibición del mismo 'Fuente-Ovejuna'. Puesta en escena en 1897, por el Pequeño Teatro Imperial de Moscú, con la famosa Yermolova, que hacía el papel de Laurencia, tuvo sólo una representación. El Gobierno Zarista, al mismo tiempo, saboteó el estudio de la cultura española. Pero nada podía contra el interés latente que vivía en la parte más progresiva y adelantada de la nación Rusa."