"Camaradas: pocos pueblos, como nuestros pueblos americanos, han sentido tan honda y profundamente la tragedia española. Si Méjico, por la oportunidad que tiene en estos momentos de expresar libremente su pensamiento, ha podido manifestar sus simpatías a España, lo cierto es que todos nuestros pueblos, que todos esos pueblos, hijos, mejor dicho, hermanos de esta España revolucionaria, sienten su dolor, sienten sus alegrías y sienten sus esperanzas.
Camaradas: quiero decir a ustedes que lo que no pudieron hacer trescientos años de esclavitud lo hizo un día en la historia del mundo; lo que no pudieron hacer trescientos años de lucha dolorosa lo hizo el 19 de julio por el espíritu y por la grandeza del pueblo español.
Que lo que no pudieron realizar los conquistadores en trescientos años de lucha —adueñarse de nuestros espíritus—, lo hizo el pueblo español ese día memorable que, en Cataluña, en Madrid y en Valencia, aplastaba a los traidores militares y al fascismo internacional."