[Nota del archivo: Transcripción de las palabras de apertura pronunciadas por el escritor y presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, José Bergamín, el 4 de julio de 1937 en el hemiciclo del Ayuntamiento de Valencia, ante delegados de 28 países].
Señores delegados, compañeros:
Os damos la bienvenida a esta tierra que hoy es trinchera de la libertad mundial. El hecho mismo de que estéis hoy aquí, desafiando los peligros de una guerra implacable, cruzando mares y fronteras para llegar a una ciudad bombardeada, es la prueba más fehaciente de que la cultura no es un lujo de tiempos de paz, sino la esencia misma por la que vale la pena luchar y morir.
Cuando en 1935 nos reunimos en París en el Primer Congreso, advertimos que las nubes de la barbarie fascista oscurecían Europa. Hoy, esas nubes descargan plomo y fuego sobre nuestros pueblos y nuestras ciudades. Han querido silenciar la inteligencia con la metralla, han creído que quemando libros en las plazas y fusilando a nuestros poetas —como hicieron con nuestro universal Federico García Lorca— podrían detener el curso de la historia. Se equivocan.
Este Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura no es una asamblea académica. Es un acto de beligerancia intelectual. Los escritores que aquí nos congregamos hemos comprendido que la neutralidad frente al fascismo es complicidad.
Nuestra pluma, nuestro pensamiento y nuestra voz son hoy armas al servicio del pueblo español, que es el pueblo del mundo. Desde esta Valencia, capital de la República herida pero invencible, declaramos inauguradas nuestras sesiones. ¡Viva la inteligencia! ¡Viva la libertad!
(Fin del extracto. Este documento será ampliado con las actas completas de la sesión de apertura).