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Actas y Documentos · 1937

La Organización del Congreso

EL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES PARA LA DEFENSA DE LA CULTURA

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Tras el Primer Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en el Palais de la Mutualité parisino entre el 21 y el 25 de junio de 1935, la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (AIDC) se reunió de nuevo el 4 de noviembre de 1935 en el mismo escenario, con intervenciones de André Malraux, Julien Benda y Jean-Richard Bloch que reprodujo la revista francesa Commune. En junio de 1936 se reunió en Londres el Secretariado General Ampliado de la Asociación Internacional de Escritores, en donde pronunciaron discursos Ernst Toller, André Malraux, Derek Kahn, Ilya Ehrenburg y Georges Sadoul. La petición de que el Segundo Congreso se realizara en España fue formulada por Ricardo Baeza y José Bergamín, delegados españoles en esta reunión londinense.

La solidaridad de la Asociación Internacional con la República española y con la Alianza de Intelectuales se concretó en octubre de 1936 con el envío de dos «camiones culturales» acompañados del siguiente «saludo»:

Los escritores del mundo entero, reunidos para la defensa de la cultura, saludan al pueblo español, pionero de la lucha antifascista; al pueblo español, cuya lucha heroica es la de todas las fuerzas de progreso de la Humanidad.

Envían hoy a Madrid, donde el enemigo se hace la ilusión de poder asesinar a la República, un camión equipado para el cine y la imprenta, y que entre las manos de los valientes escritores españoles será el portavoz de la cultura en el frente, para suministrar apoyo y distracción a los ejércitos y milicias de la República. Les dará un apoyo moral contra los partidarios de las tinieblas, contra los mercenarios extranjeros, destructores de los pueblos y de las ciudades, ricas de pasado, de la España milenaria.

Dentro de una semana enviarán asimismo, a los valientes escritores catalanes de Barcelona, un segundo camión, equipado de la misma manera, para ayudar a la lucha del pueblo de Catalunya sobre el frente de Aragón.

¡Viva la República y el pueblo de España!
Asociación Internacional de los Escritores para la Defensa de la Cultura.

Y a comienzos del mes de noviembre de 1936 el Secretariado Internacional de la Asociación de Escritores para la Defensa de la Cultura publicó en París la siguiente resolución:

De Madrid, de este Madrid donde el pueblo defiende su independencia, su libertad, que el fascismo destructor de toda cultura amenaza, el Secretariado de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura quiere llamar la atención a todos los intelectuales, artistas, hombres de ciencia, sea cual sea en este instante su actividad, sobre esta lucha que los pone a todos en juego. Pues esta lucha pone en juego la cultura y con ella la libertad, la independencia, la dignidad humana, condiciones de toda creación. Es absolutamente necesario que los intelectuales sigan este combate, donde se forja de una manera heroica el porvenir de la inteligencia.

La herencia espiritual que el pueblo español defiende al precio de su vida corresponde al más profundo de los sentimientos y de los valores de España. Todas las civilizaciones modernas deben algo a esta cultura constantemente vivificada por la más pura savia popular. No hay ni un solo nombre que cuente en España en la poesía, la literatura, la religión, la música, la pintura, ni una sola obra maestra de la tradición española que no venga del pueblo, que no viva del pueblo, que no encuentre en él su verificación.

Somos deudores a este pueblo de lo que constituye la esencia poética del inmenso tesoro dispensado por España al mundo entero en todas las actividades espirituales, en todos los dominios del pensamiento. Esta sangre vertida hoy en los asaltos bárbaros y fratricidas de quienes lanzan las tropas mercenarias contra España, es la misma sangre del pueblo, inventor, creador de la auténtica cultura que dio a España significación universal entre las civilizaciones del mundo. Es necesario que lo proclamemos: querer destruir el pueblo español es querer destruir el pasado cultural de España, su vida presente, su magnífico porvenir, es destruir una de las bases de la cultura universal, la cual, durante siglos, se ha enriquecido de las aportaciones de la cultura española.

Esta herencia cultural que el pueblo defiende cada día con su heroísmo es la afirmación de una tradición popular española que comunica su esperanza a Europa entera.

No ayudar a este pueblo, dejarlo solo defendiendo un patrimonio que no es solamente el suyo, que es común a todos los hombres, significa oponerse al pueblo en lucha por su independencia y para la conquista, pagada día tras día con su sangre, de la herencia cultural del mundo. Quien afirme que esta lucha en la que se debaten los españoles no afecta más que a ellos mismos, extenderá el dominio de la falsedad y hará traición a la dignidad humana, ya en grave peligro.

Los pueblos que la contemplen están comprometidos en esta lucha de los españoles contra el fascismo. Esperar lo contrario y creer imparcial la actual neutralidad, es una actitud que el espíritu no puede concebir. Tendría como consecuencia el suicidio, el más lamentable de los suicidios: aquel del hombre que no tiene conciencia de lo que hace.

Pedimos que los escritores de todo el mundo comprendan que la lucha del pueblo español no pone solamente en juego el porvenir de un país, sino mejor el porvenir del hombre. Les pedimos que se junten con nosotros y unan las suyas a las voces inquietas que nos llegan de Europa y de América con objeto de ayudar concretamente al triunfo del pueblo español.

El Secretariado de la Asociación confirma la decisión adoptada en el pleno preparatorio de Londres el mes de junio de 1936, en el cual se decidió que el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura tuviese lugar en Madrid en 1937, y desde hoy convoca a todos sus miembros para este congreso.
Rafael Alberti; José Bergamín; Antonio Machado; Ilya Ehrenburg, Mijaíl Koltsov; Louis Aragon; André Malraux; Georges Soria; Andrée Viollis; Louis Fischer; Gustav Regler; Ludwig Renn; Kurt Stern.

Días después, un telegrama del Secretariado Internacional a la Alianza española expresaba el entusiasmo de la Asociación Internacional de Escritores para Defensa de la Cultura ante la próxima cita en el Madrid antifascista:

Enterados resolución Secretariado, aceptamos con entusiasmo cita Madrid 1937, y rogamos saludéis nuestro nombre pueblo madrileño al lado del cual estamos sin reserva.

Por el Secretariado de la Asociación Internacional de Escritores: Romain Rolland; André Gide; Jean-Richard Bloch; André Chamson; Louis Aragon.

A continuación firman también: Paul Langevin, profesor del Colegio de Francia; Gabriel Audisio; Georges Auric; René Arcos; Céline Arnauld; Charles Braibant; René Blech; André Becque; Pierre Bathille; Jean Cassou; Jacques Chabannes; Enrique Canejo; Édouard Dujardin; Marie Dujardin; Paul Dermée; Louis Durey; Herminia del Portal; Jean Effel; Étiemble; Elie Faure; Georges Friedmann; Wilhelm Friedmann; Albert Fua; Ford Madox Ford; Grandjean; Francis Jourdain; Franz Hellens; H. R. Lenormand; René Lalou; D. Lazarus; Jean Lurçat; León Moussinac; Franz Masereel; Berthold Mahn; Louis Martin; Paul Nizan; Austra Osolin; Georges Pillement; Erwin Piscator; Louis Parrot; Picart-Ledoux; Pierre Paraf; Ernest Pérochon; Tristan Rémy; Georges Henri Riviére; Matéi Rousson; Georges Sautreau; Christian Sénéchal; Rolland Simon; Edith Thomas; Maurice Thomas; Simone Téry; Pierre Unik; Charles Vildrac.

Finalmente, en una asamblea de la Alianza Española, celebrada en enero de 1937, se ratificó el acuerdo, «comprendiendo que, dado el carácter de nuestra lucha, ahora más que nunca era España el lugar apropiado para discutir los problemas que los intelectuales tienen planteados».

La colaboración entre el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y la Alianza de Intelectuales facilitó las tareas de organización de este Segundo Congreso Internacional. Si la política cultural del Ministerio hubiese podido ser censurada injustamente por su orientación comunista, el carácter unitario y frentepopular de la Alianza garantizaba potencialmente una imagen pública no sectaria en la organización del Congreso. A mi modo de ver, la designación de Arturo Serrano Plaja y Juan Gil-Albert como secretarios debió de estar realizada en función de asegurar esa imagen frentepopular por parte de la organización.

Manuel Aznar Soler
Estudio introductorio. Actas del Segundo Congreso (2018)