[Nota del archivo: Octavio Paz, entonces un joven poeta de apenas 23 años, viajó a España invitado gracias a su poema "¡No pasarán!". Su participación en el Congreso representó la voz de la nueva generación hispanoamericana comprometida con la República.]
Compañeros:
Llegamos de México no solo trayendo la solidaridad formal de un gobierno amigo, sino el latido ardiente de una generación entera de jóvenes que ven en las trincheras españolas la defensa de su propio futuro. Para nosotros, América Latina y España no son realidades separadas por un océano, sino partes de un mismo cuerpo histórico.
El fascismo es la negación sistemática del espíritu, es la reducción del hombre a una pieza de engranaje para la guerra. Frente a eso, la poesía no puede ser un adorno estético. La poesía tiene que ser un acto de comunión y de rebeldía. La verdadera cultura no se defiende guardándola en museos, se defiende viviéndola y muriendo por ella si es necesario, como están haciendo los milicianos en el frente de Madrid.
La juventud mexicana está con vosotros. No pasarán, porque por encima de sus ejércitos mercenarios está la fuerza indestructible de la inteligencia y de la libertad.
(Transcripción parcial del alegato de la delegación mexicana en el II Congreso).